Día Nacional del Ceremonial
27 de mayo de 2020
El 28 de Mayo se instituyó como Día Nacional del Ceremonial en referencia al primer reglamento protocolar que emitiera la Junta de Gobierno en 1810.

La Patria nacía y necesitaba organizarse, darle nueva forma a algunas entidades, crear otras. Había ideas nuevas, otros desafíos a afrontar, deseos y sueños para hacerlos acción; así lo sabían y vivían los Hombres de Mayo de 1810. En esos días posteriores a la proclama, se fundaba el Ejército Nacional, y entre otras acciones, se emitía el primer reglamento protocolar, dándole forma a los actos de gobierno de la nueva Junta, para conocimiento de funcionarios y ciudadanos. Este documento firmado por el Dr. Mariano Moreno, primer instrumento público que reglamenta la función, es el que tomaron profesionales de la materia, reunidos en las Primeras Jornadas Nacionales de Ceremonial, para elevar la propuesta a la Presidencia de la Nación y, que más tarde, por Decreto del Poder Ejecutivo Nacional Nº 1574 con fecha 23 de julio de 1993, instituyera la fecha, de esa “Instrucción para el Despacho y Ceremonial” de 1810, como el Día Nacional del Ceremonial. Este Decreto declara la relevancia de la actividad como elemento organizador de todas las manifestaciones oficiales de las administraciones públicas y como elevación y fortalecimiento de la imagen cultural de la Nación. El ceremonial es y debe ser, viva expresión de humanismo, cordialidad, afabilidad. Es cortesía que ordena, sin mandar ni obligar imperativamente, a la sociedad. Es acción que posibilita la paz, aleja el conflicto, apacigua la controversia y da paso a la negociación. Su objetivo radica en el respeto a la Humanidad, como portadora de valores, constructora de Pueblos y conductora de voluntades. Conformando una moral de la actitud que se transforma en la base de relaciones entre naciones y personas, dando así, de manera pacífica y en forma silenciosa, testimonio de Vida. Lejos de toda pompa y grandiosidad, su función es establecer un orden que facilite las relaciones entre los seres humanos, independientemente de su origen, credo, ideología o preferencias; simplificar situaciones y evitar inconvenientes que entorpezcan la armonía de los ámbitos dónde se desarrollan las relaciones pacíficas entre las personas. La necesidad de su aplicación radica en la complejidad de los tiempos y la conjunción de escenarios públicos y privados, nacionales e internacionales; por ello su máxima suprema es el respeto a los demás y la armonía de los ámbitos dónde se desenvuelven personas, símbolos y elementos, a fin de lograr lugares de encuentro afables y cómodos para sus actores intervinientes. La Policía de Entre Ríos cuenta entre sus miembros, con profesionales de esta disciplina, a quienes saluda en este día.

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