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DROGADICCION


¿Cómo se previenen las adicciones?

La prevención de las adicciones puede realizarse en niveles diferentes según sea el grado del riesgo de las personas para consumir drogas o el daño sufrido cuando ya las consumieron.
De modo amplio, diremos que la prevención se basa en una actitud atenta cuyo propósito es evitar la aparición de riesgos para la salud tanto del individuo como de la familia y de la comunidad.
Con respecto al uso de drogas en general podemos distinguir varios niveles de prevención:
La prevención primaria (estrategias para evitar el consumo dirigidas a quienes no son consumidores, fundamentalmente niños y adolescentes).
La prevención secundaria (diagnóstico precoz y tratamiento oportuno en quienes ya padecen la enfermedad o adicción).
La prevención terciaria (prevención de la discapacidad en aquellos que han llegado a ese estado producto del adicción).

Consecuencias de la adicción.


Prevención primaria inespecífica

Tiene como finalidad ejercer influencia de modo global, es decir, sobre todos los elementos y factores determinantes del problema, independientemente de los sujetos posibles víctimas de la droga.
Una de las medidas de prevención primaria del alcoholismo, por ejemplo, es establecer campañas informativas por medio de folletos, trípticos, en forma oral, etc., con el fin de empezar a hacer consciente a la población de la problemática, tratando de tocar puntos esenciales, tales como: qué es el alcoholismo, en qué consiste, por qué se da, cuáles son los efectos que produce la ingestión excesiva de alcohol, lugares a donde se puede acudir a solicitar información, ayuda, etc.
Se trata de elevar la conciencia del problema y establecer mecanismos efectivos para modificar hábitos, conductas y actitudes inadecuadas que consisten en educar para evitar que quienes no han consumido drogas lo hagan.

Drogas:
Un problema grave.


Prevención primaria especifica
Está más relacionado a un problema determinado e incide directamente sobre los factores que se supone lo generan. Estos son la historia personal, el entorno familiar, el tipo de vida y las relaciones sociales. El conocimiento y la profundización de estos factores de riesgo brindan un importante material de estudio sobre el cual se pueden armar estrategias preventivas.

Prevención Secundaria
Cuando las acciones de prevención primarias no han sido aplicadas o han fracasado, es posible que se inicie el consumo problemático de alcohol y tras la instauración de una dependencia y del aumento de tolerancia, se haga preciso recurrir a una prevención secundaria o terciaria, según la fase en que se actúe.
Entonces, la prevención secundaria se aplica para tratar de solucionar un problema ya existente, intentan hacerlo desaparecer por completo o en parte y al mismo tiempo tratando de evitar las complicaciones posteriores que conllevan las adicciones.
Consiste en educar para disminuir los daños o consecuencias negativas a quienes se han iniciado en el consumo; es decir, incentivar para abandonar el consumo.
En estos casos se quieren de fortalecer la estabilidad emocional, los vínculos familiares y los laborales.
Lo importante en este nivel es detener el proceso que se ha iniciado para luego sostener al individuo hasta lograr que revierta la adicción.
Esto implica procesos de diagnóstico y detección precoz del problema.

Prevención terciaria
Apunta a demorar o frenar el desarrollo de la adicción y de sus consecuencias aun en los casos en que la manifestación central continúe presente.
La prevención terciaria se utiliza cuando no es posible la abstención total de la droga . El propósito es disminuir las cantidades consumidas y lograr periodos cada vez más largos de abstinencia.
Todo con la finalidad de proveer mecanismos efectivos de reinserción del adicto en las mejores condiciones a su medio laboral y familiar.

Alcoholismo:
Una enfermedad mental.





Consecuencias de la adicción.


Prevención del alcoholismo

Tanto se habla del alcoholismo como uno de los problemas de salud más frecuentes en nuestros tiempos, que las personas pierden la verdadera dimensión del problema.
La mayoría piensa que es simplemente un conjunto de borracheras frecuentes que causan mucho malestar al alcohólico y a su familia y que, simplemente, el problema se solucionará cuando se deje de beber. El alcoholismo es una enfermedad crónica que afecta al cerebro, es progresiva, sufre múltiples recurrencias y si el afectado no deja de beber lo puede llevar a la discapacidad y posteriormente a la muerte.
Por eso decimos que el alcoholismo es una enfermedad incurable (crónica), recurrente (evoluciona con recaídas), insidiosa (es silenciosa, los síntomas clínicos frecuentemente se confunden con el bebedor excesivo), progresiva (las complicaciones a nivel personal, familiar, laboral y social son cada vez más graves), discapacitante (provoca incapacidad a nivel neuro-cerebral, psico-emocional, familiar y social) y mortal (el alcoholismo no tratado conduce irremisiblemente hacia la muerte).
El alcoholismo es una enfermedad discapacitante porque el principal órgano afectado por el excesivo y frecuente consumo de alcohol es el cerebro. Cuando el cerebro se afecta por esta intoxicación crónica a la que es sometido produce discapacidad a nivel neurológico, cognoscitivo y psicoemocional.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha insistido muy enfáticamente en que el alcoholismo y todas las adicciones en general, se les considere como una enfermedad cerebral (mental).
Este énfasis ha sido necesario, pues aún existe la tendencia a considerar el alcoholismo como un fenómeno psicosocial más que como una enfermedad real.


¿Podrá dejar de beber?


Al mirarse en el espejo.

Desarrollar una adicción no es algo que ocurra de la noche a la mañana. Es necesario quemar distintas etapas. El 60% de las personas que han consumido drogas sólo llega a una etapa de experimentación y posteriormente abandona el consumo. Sin embargo, algunas personas continúan con etapas donde el compromiso con la droga se va haciendo cada vez mayor. Identificar estas etapas y las posibilidades de intervención es una herramienta fundamental para comprender a cabalidad el fenómeno del consumo de drogas. Sólo así podremos desarrollar acciones diversificadas en el ámbito escolar. No todos los consumidores son iguales y no podemos hacer lo mismo con todos. Conozcamos las cuatro etapas del proceso drogadiccional.

PRIMERA ETAPA: Aprendiendo el Giro Anímico
A. Cede a la presión grupal y prueba la droga.
Necesidad de pertenencia y aceptación.
Curiosidad.
Siente angustia frente a la potencial pérdida del grupo de pares. En este sentido son menos vulnerables aquellos que presentan una familia protectora.
El joven en riesgo tiende a valorar más el grupo.
El joven con familia afectiva, integrada, democrática, con humor, genera en sus hijos recursos protectores para cualquier tipo de daño.
Este proceso es importante en jóvenes con familias donde no hay un ambiente sano, acogedor y estable. La presión continúa y llega un momento en que la persona descubre el giro hacia la euforia.

B. Consume en situaciones sociales: fiestas, conciertos, fines de semana en la noche.

C. Generalmente consume con su grupo de pares, la tendencia es que no consuma solo.

D. Descubre las sensaciones "positivas" que la droga le produce.
Lo pasa bien, hace cosas que no se atrevía y al día siguiente no pasa nada a menos que le venga una sensación de pánico.
Aumento de la relajación, episodio de hilaridad, Sensación de bienestar generalizado, Sociabilidad aumentada

E. Rendimiento escolar normal

F. La familia no se percata de lo que ocurre. Aproximadamente un 60% sólo llega a esta etapa.







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